Llegué aquí llorando agresiones de otras vidas, recuerdo que al principio sentía hostilidad por
hablar tan abiertamente de estas cuestiones. La gente , las compas , se ponían nerviosas y querían
hacer lo correcto pero no sabían como. Yo no era la persona correcta para acompañar a las acompañantes.
Un tiempo después me eregí mártir de mi propia historia y mis compañeras me animaban y me lloraban las desgracias.
Que poder da eso. me cagüendiós....
De repente, la víctima de algunxs hombres es la heróina valiente de algunxs mujxeres , bollerxs , trans.... estás dentro. Por completo. Eres una de ellxs. MOLAS. Has sobrevivido y has sido combativa, no has callado nena, y eso es muy power. A la peña se la suda que seas resiliente, se la suda que tu vida sea más auténtica , que tu rabia haya encontrado salida. A la peña tú se la sudas, solo le importa que entras dentro de los referentes amables. ( a los que amar).
Eres de la manada. zorra, porque eres una historia más que encaja con el discurso anti-nosequé que juntas hemos creado.
A la peñita, se la suda que todxs estas experiencias te hayan puesto un sensor antiagresiones interno, que seas como una alarma que suena cada vez que detecta mierda, fuera o dentro.
A la peñita eso ya no le mola, eso incomoda. Confronta.
A la peñita le encanta cuando das una charla y hablas de las supervivientes a ciertas agresiones,
como el cuerpo genera ciertos impulsos casi crónicos, como todx tú quedas marcadx de por vida con eso ocurrido.
Te aplauden, te dicen , joder, que crudo tia, que valiente, que fuerte todo.
Sientes de repente una especie de justicia divina cuando lloran con lo que cuentas, que el mal que te han hecho se reparte y ya no es solo tuyo. Tú escuchas otras historias, te das cuenta de hasta dónde llegan las garras del dolor y el poder. Te das cuenta de lo delicada que es esta cosa de estar vivxs.
Y vas respirando más hondo, más lento, con las cosas más asentadas. Sin ganas de matar a todo y a todxs. La rabia se va dirigiendo, no es autodestrucción ni destrucción indiscriminada. Va encontrando su lugar y se pone a tu servicio. La rabia se convierte en una aliada a la que avisar en momentos concretos no un estado permanente.
Pero un día, te levantas y te das cuenta que el sensor antiagresiones está pitando a tope, pita en tu casa, pita en tu asamblea, pita en la calle.
MIERDA. SHIT.
O estoy loca o aquí están pasando cosas feas..............................
Y te paras a mirar, a ver, a oir, a escuchar. Te das cuenta que aquí no estamos libres de nada.
Que lo que pasa allá fuera, también pasa dentro. ERES TESTIGO Y CO-PARTICIPE DE AGRESIONES en espacios libres.
Touché. Querida, no estás a salvo en ningún lugar. nadie está a salvo.
Corre, huye. O asume, confronta, repara.
Y te armas de valor y de amor a tus ideales políticos y das voz a ciertas dinámicas, las confrontas.
Con tu cuerpo, con tu voz, con tu rabia dirigida.
Y la peñita.........
Ya no te quiere.
Pero es tan cobarde ese cuerpo abstracto que es la "peñita" que nadie tiene el valor suficiente de hablarte del porqué. Te condenan al vació y a la guerra silenciosa.
Y tú que ya estás hasta el mismísimo coño y bien resaviada de estas mierdas, coges tus bártulos. Y sin casa, sin trabajo, sin colegxs, sólo con tus 5 amigxs. Respiras hondo, y te VAS.